La llegada de la 4T al Ayuntamiento de Culiacán

Los seguidores de Morena insisten todos los días que la Cuarta Transformación llegó al país en 2018 y que es por justicia social que el proyecto ahora llegue al Gobierno de Sinaloa, de la mano de Rubén Rocha. Sin embargo, pasan por alto que, gracias a la ola a favor de Morena, Jesus Estrada Ferreiro ganó la contienda electoral en búsqueda del Ayuntamiento de Culiacán y es actualmente alcalde con licencia pues busca la reelección y consolidar la 4T en la capital de Sinaloa.

Para valorar si de verdad fue una transformación, debe ponerse en contexto en qué momento transcurrieron las anteriores 3 de la vida de los ciudadanos de Culiacán y propongo 3 momentos cumbres de la vida de nuestro municipio y que nos han colocado en el mapa.

La primera de ellas la pondría en la década de los 60’s, momento en que concluyó la construcción y comenzó la operación de la Presa Sanalona. La captación, regulación y administración del agua permitió detonar la actividad agrícola y poner las bases de la productividad de lo que hoy es el Valle de Culiacán. Gracias a esto, miles de hectáreas se sumaron y pusieron a Culiacán en el mapa, forjando desde entonces la idea de que Sinaloa es el granero de México.

La segunda transformación la coloco en los momentos de enorme exaltación social, en la que el ingeniero Manuel Clouthier, el Maquío, avivó a todo el país, pero primero lo hizo desde su natal Sinaloa, exigiendo la ampliación de libertades, luchó contra el sistema autoritario y denunció todas las arbitrariedades que padecíamos los ciudadanos. Junto a él, alzaron la voz miles de mujeres y hombres, destacando la de Rafael Morgan Ríos, que siendo candidato a alcalde, ganó la elección pero perdió en la mesa de negociación con la autoridad electoral (recordando que las elecciones eran organizadas por el propio gobierno).

La efervescencia fue tan grande que las protestas obligaron a reconocer triunfos en otras partes de la entidad y se armó desde el poder el engaño de la quema del Ayuntamiento de Culiacán, plan orquestado desde el Gobierno para desprestigiar a la sociedad. El resultado fue que toda la ciudad de la capital reconoció su obligación de participar para frenar los excesos y puso los cimientos para la posterior participación de Meché Murillo y el posterior triunfo de Sadol Osorio, abriendo paso a la alternancia en Culiacán.

La ciudad siguió creciendo y alcaldes iban y venían, pero hasta la llegada de Jesús Vizcarra al Ayuntamiento fue que se imprimió una cara totalmente nueva y colocó de vuelta a Culiacán como una ciudad con potencial de ser una zona urbana moderna, incluyente, amigable con el medio ambiente y que buscó el rescate de los espacios públicos. El resultado aún lo vivimos, pues como nunca se pavimentaron calles, se hizo mucho más peatonal y amigable el Centro Histórico, comenzó el proyecto del Modular Inés Arredondo y el Museo Interactivo de las Adicciones (MIA), se construyeron parques públicos, de la mano con el Gobierno Federal, se reconstruyó de cero el Zoológico de Culiacán y todo el Parque Constitución, y se rescataron las zonas cercanas a nuestros 3 ríos y comenzó la construcción del Parque de las Riberas. Si Culiacán dejó de ser el centro de tanta violencia fue justamente por apostarle al tejido social y los resultados aún hacen ver que hay esperanza para nuestros jóvenes.

Aterrizadas las 3 transformaciones de nuestro bello municipio, llegamos a la Cuarta Transformación, encabezada por Jesús Estrada Ferreiro. Lo más destacable es que compartió la toma de decisiones con el Mtro. Othón Herreraycairo, eficiente operador y quien sacó adelante la operación de nuestro compleja ciudad. Sin embargo, los actos más emblemáticos son sus ocurrencias, por los que de verdad se habla de Ferreiro en Sinaloa, en México y hasta en el mundo.

Afirmó que la ciudad no había baches, y para probarlo, exigía a la población que se fueran por donde no hubiera baches y no los iban a ver; creó el muro de la 4T, en la que estampó al Presidente López Obrador en un claro acto de adulación; enemistarse con toda la prensa, empresarios, comerciantes del Centro, minimizar las protestas en su contra; su obra insignia fue el rescate del Teatro Griego, en el Parque EME, pero la Pandemia hizo que hoy por hoy sea un elefante blanco, aunque sí lo utilizó para su Segundo Informe de Gobierno, en el que quiso el aplauso y, saltándose las medidas sanitarias y en un acto anticipado de campaña, abarrotó de los brigadistas que según promovían la responsabilidad en la ciudadanía bajo las medidas de sana distancia y uso de cubrebocas. En otras palabras, lo que ha acumulado han sido una serie de desasiertos que concluirán y serán meramente anécdotas en el primer minuto en el que abandone el poder.

De esa manera, puedo concluir que Culiacán ha tenido altos y bajos. Ha habido momentos los cuáles nos han hecho sentir pena, como el Jueves Negro (momento en el cuál, por cierto, Ferreiro se retrató comprando una hamburguesa en restaurante de comida rápida), pero está claro que ha habido también momentos que nos colocan en la conversación del país con mucho orgullo.

Sonaría hasta a grosería comparar a los visionarios que construyeron la Presa Sanalona, sostener que alcalde también pudo ser el Maquío o Rafael Morgan, Meché Murillo, incluso quien sí gobernó como Jesús Vizcarra. Justo porque esa comparación es desproporcionada, porque los resultados han sido lamentables, es que la Cuarta Transformación en realidad terminó siendo un tiempo perdido para la Ciudad Capital.

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