La captura de Ismael Zambada provocó un reacomodo brutal en el Cártel de Sinaloa y desató una espiral de violencia que aún sacude al estado
Culiacán, Sinaloa.– El 25 de julio de 2024 quedó marcado como un parteaguas en la historia reciente de Sinaloa. Ese día, fue detenido en Estados Unidos Ismael “El Mayo” Zambada, histórico líder del Cártel de Sinaloa. La noticia representó el fin de una persecución binacional de más de dos décadas, pero también el inicio de una guerra interna que ha convertido al estado en el más violento del país.
Ese mismo día, horas después, fue asesinado Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, líder moral del Partido Sinaloense (PAS) y diputado federal electo. Su muerte sumó una tragedia política al caos criminal desatado por la captura del capo.
Una guerra interna sin precedentes
Tras la detención de Zambada, se intensificó la disputa entre las facciones de “Los Chapitos”, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, y “Los Mayitos”, leales al liderazgo de “El Mayo”. La violencia escaló con rapidez: en septiembre de 2024, los homicidios dolosos en Sinaloa se dispararon de un promedio mensual de 135 a casi 300.
En junio de 2025, la Fiscalía General del Estado reportó 295 asesinatos, superando incluso a Guanajuato en homicidios y concentrando el 14.5% de las muertes violentas del país.
El asesinato de Cuén y las dudas
El mismo 25 de julio de 2024, por la noche, Héctor Melesio Cuén fue atacado en una gasolinera sobre la carretera México 15, cerca de La Presita. Fue trasladado a un hospital privado, donde se confirmó su fallecimiento.
Días después, surgieron dudas sobre la versión oficial. En una carta difundida desde prisión, Zambada aseguró que Cuén fue asesinado en la misma finca donde él fue secuestrado, no en una gasolinera, y justo a la hora en que fue trasladado a EE.UU.
La Fiscalía General de la República (FGR) calificó como “no aceptable” y “montaje” la versión de la Fiscalía estatal y enumeró graves irregularidades:
- No se establecieron correctamente los signos cadavéricos.
- El cuerpo tenía un fuerte hematoma en la cabeza y cuatro disparos en las piernas.
- El video de la gasolinera solo registra un disparo audible.
- La escena y el vehículo no fueron procesados.
- El cuerpo fue incinerado, violando los protocolos.
- Desaparecieron dos escoltas clave: José Rosario Heras López y Rodolfo Chaidez.
Un cártel dividido… y fortalecido
Pese al conflicto interno, las facciones han tejido nuevas alianzas criminales. “Los Chapitos” se asociaron con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), mientras que “Los Mayitos” buscaron respaldo entre remanentes de los Beltrán Leyva.
El analista Jesús Pérez Caballero señala que esto ha derivado en “estructuras más robustas, con capacidad de fuego, logística e inteligencia combinadas”.
Impacto social y económico
La violencia ha dejado secuelas profundas. Según Cristina Ibarra, presidenta de la Federación de Colegios de Economistas de México, la inseguridad provocó la pérdida de 15,700 empleos formales hasta junio de 2025.
En lo educativo, Mexicanos Primero reporta que durante el último ciclo escolar se perdieron 30 días de clases por violencia: un 15% del calendario lectivo.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) refleja el miedo creciente: en Culiacán, la percepción de inseguridad pasó de 44.7% en junio de 2024 a 90.8% un año después.
¿Y el Estado?
Frente a la crisis, los gobiernos federal y estatal desplegaron operativos militares sin precedentes. Primero con Andrés Manuel López Obrador, y más tarde bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien ha reforzado la presencia federal.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, visitó Culiacán el 21 de julio y reconoció que la presencia armada en las calles ha disminuido, pero que el conflicto aún está lejos de resolverse.
Facundo Rosas, excomisionado de la Policía Federal, plantea que el modelo de Ciudad Juárez en 2010 podría replicarse: “Se necesita una estrategia integral con inteligencia, fuerza y programas sociales reales”.
¿Y ahora?
Mientras tanto, en EE.UU., avanzan los juicios de alto perfil. Ovidio Guzmán ya se declaró culpable y se espera que otros hermanos y posiblemente Zambada hagan lo mismo para evitar la pena de muerte.
Pérez Caballero advierte que estos procesos pueden detonar presiones sobre México para desmantelar redes políticas coludidas. Si Donald Trump regresa a la presidencia, esa presión podría aumentar significativamente.
La herida abierta
A un año de la captura de “El Mayo” Zambada y del asesinato de Héctor Melesio Cuén, Sinaloa sigue sumido en su etapa más oscura. La violencia, la impunidad y el miedo marcaron un antes y un después en la vida cotidiana del estado.
Mientras las balas sigan dictando la rutina diaria, aquella detención será recordada no como una victoria, sino como el inicio de una nueva y peligrosa etapa para la seguridad nacional.